COMUNICADO DE MOPASSOL

Ante el peligro de guerra denunciar los planes imperiales  y multiplicar la movilización por la paz

Graves peligros ponen en riesgo la vida sobre la Tierra. Cada día que pasa un nuevo foco de tensión agrega amenazas a la conflictiva situación internacional. A las guerras en Irak y Afganistan, y a las constantes agresiones del gobierno de Israel contra el pueblo palestino, en todos los casos con un  trágico saldo de miles de muertos y poblaciones enteras destruidas, se suman ahora los inquietantes desplazamientos de tropas, armamentos y navíos de guerra de Estados Unidos e Israel hacia el Golfo Pérsico que los más lúcidos intelectuales y estadistas del mundo entero denuncian como los preparativos de una inminente guerra contra Irán.

El inusitado y creciente despliegue militar incluye buques, aeronaves, portaviones y submarinos nucleares listos para una ofensiva de grandes proporciones, no solamente contra las instalaciones nucleares de Irán, sino también contra sus instalaciones militares no nucleares e infraestructuras necesarias a la sociedad civil. Y todo eso a pesar de que el propio Departamento de Defensa de EEUU –en informe presentado al Congreso el pasado mes de abril- reconoce que el gasto militar de Irán “es relativamente bajo en comparación con el resto de la región”; así como que la doctrina militar de Irán es estrictamente defensiva y que su programa nuclear  es parte de una estrategia de disuasión. Dicho de otro modo: Irán no constituye ningún peligro militar para EE.UU.

El 28 de junio de pasado, en una de sus conocidas reflexiones, Fidel Castro advierte que, de ser agredido, Irán respondería. Y este país –según un despacho de la Agencia informativa Mehr “cuenta actualmente con centenares de embarcaciones dotadas de lanzaderas de misiles”. No albergo la menor duda -continúa Fidel- de que tan pronto las naves de guerra de Estados Unidos e Israel ocupen sus puestos e intenten abordar el primer buque mercante iraní “se desatará una lluvia de proyectiles en una y otra dirección. Será el momento exacto en que se iniciará la terrible guerra…” Y está bastante claro que en esa guerra se pondrían en juego armas nucleares y otras de inmenso poder destructivo, en un conflicto que podría extenderse rápidamente a todo el planeta.

Por su parte, Noam Chomsky, en el artículo del 4 de julio titulado “Nubes de tormenta sobre Irán” alerta a la opinión pública sobre una situación caracterizada como ”la más seria crisis de política exterior que afronta la Administración Obama. El Congreso (de EEUU) acaba de endurecer las sanciones contra ese país, con más castigos severos a las compañías extranjeras que hagan negocios allí. La Administración ha expandido la capacidad ofensiva de EEUU en la isla africana Diego García”, en el Océano Indico, donde Washington ha construido una gran base para atacar Oriente Medio y Asia central. “La Marina estadounidense –prosigue Chomsky- ha informado sobre el envío de un equipamiento a la isla para apoyar a los submarinos dotados de misiles Tomahawk, que pueden portar cabezas nucleares. Según el informe de carga de la Marina obtenido por Sunday Herald, de Glasgow, el equipamiento militar incluye 387 destructores de búnkers para hacer explotar estructuras subterráneas reforzadas. ‘Están activando el engranaje para la destrucción de Irán’, dijo a ese periódico el director del Centro de Estudios Internacionales y Diplomacia de la Universidad de Londres, Dan Plesch. ‘Los bombarderos y los misiles de largo rango de EEUU están preparados para destruir 10.000 objetivos en Irán en pocas horas’.

Al analizar la situación creada alrededor de Irán, no es posible pasar por alto  opiniones autorizadas como las de Fidel Castro y Noam Chomsky. La zona es un polvorín que puede estallar en cualquier momento. Sin embargo no es el único foco de fuertes tensiones.

Poco antes, se había producido otra situación preocupante en el lejano Oriente que pudo desatar un enfrentamiento bélico entre la República de Corea (RC) y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) dos países que, además de otros armamentos, disponen de armas nucleares. Se encendió la alarma al conocerse la noticia de que en marzo pasado el barco de guerra surcoreano Cheonan había sido atacado y hundido en el mar adyacente a la península coreana con el resultado de 46 marinos muertos. La RC y EEUU atribuyeron el ataque a Corea del Norte, cosa que la RPDC negó y nunca pudo probarse.

Mientras los analistas más confiables sostienen que fue Estados Unidos quién atacó al Cheonan para provocar un conflicto, el Consejo de Seguridad de la ONU  emitió una declaración condenando el ataque, pero sin responsabilizar a la RPDC; sí señaló en cambio que los ejercicios navales conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur, que se llevarían a cabo en aguas de la costa oriental de la península coreana en el mes de julio, representan un fuerte peligro para la región. China expresó también su inquietud por los ejercicios militares que tienen lugar muy cerca de sus costas.

Diversas fuentes señalan que “una reciente maniobra naval conjunta desplegada por las marinas de Guerra de EEUU y de la República de Corea (RC), en el mar Amarillo, ha incrementado la preocupación entre las naciones asiáticas orientales, especialmente China, sobre posible riesgos para la paz y estabilidad regionales. La participación en el simulacro del portaaviones estadounidense de 97.000 toneladas ‘George Washington’ (…) constituye  una muestra de hostilidad hacia China. El reciente incremento en las actividades del portaaviones de EEUU en la zona se suma así a una serie de medidas hostiles que la armada estadounidense ha estado efectuando en las aguas del mar Amarillo desde los años 90.”

Al respecto, Fidel Castro advierte – en una comparecencia pública, el 13 julio- que, de producirse un ataque a Irán eso podría repercutir inmediatamente en la península coreana y desencadenar también una guerra nuclear en esa zona. “Sería una guerra inmediatamente después de otra”, agrega, para recalcar la peligrosidad del hecho.

En los últimos días, un nuevo foco de tensión aflora en nuestro continente a partir de la provocación lanzada en la reunión de la OEA por el presidente colombiano Alvaro Uribe –próximo a finalizar su mandato- contra el gobierno bolivariano de Venezuela. La insólita y precipitada acusación, sin pruebas que la sustenten,  sólo puede entenderse desde la lógica militarista del Gobierno de Uribe, desde hace mucho tiempo alineado fuertemente con los planes del Pentágono yanqui  que han convertido a la hermana República de Colombia en plataforma de guerra enfilada contra los pueblos y gobiernos progresistas de la región. Como era de esperar, el Presidente Chávez rechaza la provocación y rompe relaciones diplomáticas con el gobierno colombiano, reclamando la participación de Unasur para buscar una salida política al conflicto.

En este punto, es imprescindible repetir una vez más lo que venimos señalando insistentemente como un peligro concreto para la paz y la justicia en nuestro continente: asistimos a un relanzamiento de la militarización imperialista que en lo que va del año 2010 ha incrementado aceleradamente su despliegue particularmente en la cuenca del Caribe, en América Central y el norte de América del Sur. Está creciendo el número de bases militares extranjeras, en primer lugar de Estados Unidos, pero también de otros países de la OTAN; permanecen en Haití 20.000 efectivos del Comando Sur, además de 12.000 tropas de la Minustah; se registran por lo menos 8.000 efectivos de Francia (que es miembro de la OTAN) en Guayana Francesa, Guadalupe y Martinica; ya no son solamente siete bases en Colombia, EEUU cuenta allí con  otras bases e instalaciones militares, entre ellas el puerto de Turbo para el aprovisionamiento de la IV Flota de Guerra; el gobierno de Martinelli en Panamá ha acordado con Washington el uso de 12 bases militares en ambas costas panameñas.

A todas las bases existentes se han agregado dos más en Honduras y una verdadera invasión de Costa Rica. El Congreso costarricense autorizó la llegada de 46 buques artilleros, 200 helicópteros, 10 aviones, un portaviones y 7.000 soldados del Comando Sur de los EEUU para patrullar el territorio y las costas del país.

Nosotros hemos denunciado la presencia de bases militares, los ejercicios conjuntos con las fuerzas del Comando Sur y la reactivación de la IV Flota, como la expresión de la “guerra preventiva” proyectada por Bush y desplegada en nuestro continente. Eso es verdad,  pero en los tiempos actuales, con los hechos que venimos señalando en este documento y con la expansión de la OTAN a nivel global -que hemos analizado en un documento anterior del Mopassol- la situación se ha vuelto más grave y peligrosa.

En ese marco consideramos necesario y urgente

  • redoblar esfuerzos en la defensa de la soberanía de nuestros pueblos, en la preservación de la vida y la paz;
  • denunciar los planes de guerra que intentan perpetuar los proyectos imperiales de dominación;
  • luchar con toda energía contra el uso de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva;
  • apoyar activamente la Campaña por una América Latina libre de bases militares extranjeras.

Buenos Aires, 26 de julio de 2010

Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (Mopassol)

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  • "Si sientes el dolor de los demás como tu dolor, si la injusticia en el cuerpo del oprimido fuere la injusticia que hiere tu propia piel, si la lágrima que cae del rostro desesperado fuere la lágrima que también tú derramas, si el sueño de los desheredados de esta sociedad cruel y sin piedad fuere tu sueño de una tierra prometida, entonces serás un revolucionario, habrás vivido la solidaridad esencial".
  • "Paz en todos los hogares. Paz en la tierra, en los cielos, bajo el mar, sobre los mares." Rafael Alberti.
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