Miembros historicos del CMP. Marcos Ana

Fernando Macarro nació en una familia muy pobre de jornaleros. Era el menor de cuatro hermanos, y pasó la infancia en Ventosa del Rio Almar junto con sus padres. Sus hermanos mayores cuando era un niño emigraron a Alcalá de Henares y a finales de la década de 1930, su hermana mayor, Margarita, le consiguió un trabajo a su padre en la localidad alcalaína, con lo que Fernando y sus padres se trasladaron a dicha ciudad. Su formación fue escasa, y a los doce o trece años dejó los estudios y se puso a trabajar como dependiente en una tienda, para poder aportar así ingresos a la familia. Con apenas dieciséis se afilió a las Juvntudes Socialistas que poco tiempo después se convertirían en las Juventudes Socialistas Unificadas, organización juvenil del PCE.

Marchó al frente al estallar la Guerra civil en 1936, dentro del batallón de milicias “Libertad” de las JSU, combatiendo en la sierra de Madrid, durante los primeros días de la contienda. Al producirse la militarización de las milicias y la creación del Ejercito Popular, fue obligado a abandonar el campo de batalla por ser menor de edad. Por ello volvió a Alcalá de Henares donde fue secretario general de las JSU en la comarca de Alcalá. Durante la contienda se afilió al Partido Comunista de España, tras la muerte de su padre en un bombardeo de la Legión Condor sobre Alcalá.

Marcos no pudo incorporarse al ejército hasta que cumplió 18 años, en 1938. Trabajó como comisario político en la 44 Brigada Mixta  y más tarde como instructor político de la juventud en la 8ª División del Ejercito del Centro también en El Pardo, responsabilidad que ocupó hasta el fin de la guerra. Antes del cerco total a la capital, consiguió escapar en dirección al Levante. Como muchos otros miles,  Marcos Ana llegó al puerto de Alicante en espera de que algún buque los rescatase. No pudiendo alcanzar barco alguno debido el bloqueo naval franquista, se rindió a la unidades italianas que cercaban el puerto, siendo apresado y confinado, primero en el campo de prisioneros de los Almentros, y posteriormente en el campo de concentración del Albatera. Pocos días después escapó y realizó el trayecto de vuelta a Madrid, donde fue nuevamente detenido a la semana de llegar, tras ser delatado por un confidente de la policía.

Su primera prisión fue la cárcel de Porlier. El régimen franquista le atribuyó el asesinato de tres personas, hechos por los que fue condenado a muerte en 1941. En sus memorias, Marcos Ana señaló:

En mi caso personal quedé impresionado y perplejo por las acusaciones del fiscal. Me hacían responsable de hechos sucedidos en Alcalá de Henares por los que ya habían sido juzgados muchos compañeros y algunos de ellos fusilados. Era la práctica habitual en aquella época confusa, especialmente en los pueblos: imputar a los dirigentes más conocidos la responsabilidad de todo lo ocurrido en el lugar.

Dos años después, su condena fue anulada por defecto de forma, si bien fue juzgado otra vez y condenado a muerte de nuevo.En la actualidad Marcos Ana continua sufriendo la persecucción de la ultraderecha mediática que ha rescatado las acusaciones de los fiscales franquistas para desprestigiar la figura del incasable y luchador poeta.
En Porlier participó en la creación de un periódico clandestino, Juventud, en 1943, hecho por el que fue trasladado a la Dirección General de Seguridad, donde fue torturado, condenado de nuevo a 30 años de reclusión por un delito contra la Seguridad del Estado y trasladado al penal de Ocaña en 1944. Tras pasar por la cárcel de Alcalá de Henares, terminó su trayectoria carcelaria en Burgos, donde permaneció hasta 1961. En 1944 su pena de muerte había sido conmutada por treinta años de cárcel, siendo condenado en total a sesenta años.
En la cárcel conoció a periodistas como Eduardo Guzmán, director del periódico anarquista Castilla Libre, Manuel Navarro Ballesteros, director de Mundo Obrero (periodico del PCE) o Javier Bueno, director de la Asociación de la Prensa de Madrid, escritores como Buero Vallejo u Hoyos Vinent. Durante su tiempo en prisión sufrió palizas y reiterados periodos de incomunicación. Su afición a la lectura se inició con antiguos libros que circulaban por el penal de obras autorizadas de clásicos españoles: Quevedo, Lope de Vega, Caldero… Pudo tener acceso a El Quijote a pesar de no estar permitida su lectura y, más tarde, a las obras prohibidas de Albreti, Miguel Hernandez o Gacia Lorca gracias a la introducción clandesta de libros.
A mediados de esa década fue cuando comenzó a escribir sus primeros poemas bajo el seudónimo de Marcos Ana que, escondidos, consiguieron salir al exterior y conocerse por muchos opositores a la dictadura. Su poesía animaba a combatir la dictadura con la palabra y hacía un llamamiento a la liberación de los presos políticos. Sus poemas contribuyeron a hacerle conocido fuera de España y a desencadenar una campaña internacional por su liberación, en la que destacaron Rafael Alberti y Pablo Neruda , que consiguió su liberación el 17 de noviembre de 1961. El Gobierno había promulgado un decreto según el cual las personas que llevaran más de veinte años ininterrumpidos en prisión serían excarceladas. Marcos Ana fue el único preso afectado por esta medida de gracia, siendo por tanto el preso político con más años de presidio en las carceles franquistas.
Marchó al exilio en Francia, donde establecio un servicio en Paris destinado a la lucha antifranquista y al apoyo de los presos políticos españoles con la ayuda de personalidades del mundo de la cultura francesa y españoles exiliados: el Centro de Información y Solidaridad con España (CISE) con Pablo Picasso de presidente de honor, dirigido por Marcos Ana que contaba con la participación de la mayoría de la intelectualidad progresista francesa encabezada por el filosofo Jean Paul Sartre. Desde ese puesto recorrió Europa y Sudamérica, pronunciando conferencias y organizando campañas de apoyo a los exiliados y opositores al franquismo.  En Chile conoció a Pablo Nerudo, al que le uniría una gran amistad. Desde el CISE se promovieron las movilizaciones internacionales en contra del gobierno franquista a cuenta del asesinato de Julián Grimau el 20 de abril de 1963. La noche antes del fusilamiento, Ana hizo un último e infructuoso llamamiento a la clemencia desde Radio Paris.

A principio de la década de los setenta, Marcos Ana entró a formar parte del Consejo Mundial por la Paz, donde representó a España de forma permanente junto a otros importantes personajes del mundo de la cultura como el cineasta Juan Antonio Bardem.

Tras la muerte de Franco regresó a España en 1976. Siguío vinculado al mundo de la política y llego a ser candidato a Cortes por la provincia de Burgos encabezando la lista del Partido Comunista de España.
Marcos Ana ha recibidido en 2009 la Medalla de Oro al Merito en el Trabajo de manos del Gobierno de España, el premio Rene Cassin de Derechos Humanos otorgado por el Gobierno Vasco y ha sido propuesto como candidato al Principe de Asturias de la Concordia, recibiendo apoyos tan diversos como el de Jose Saramago, Gioconda Belli, Baltazar Garzón, Pedro Almodovar o Silvio Rodriguez.
Marcos Ana es simbolo vivo de la lucha contra el franquismo, testimonio de las torturas y vejaciones que se cometíane en las carceles del nazi-fascismo, ejemplo de la lucha consecuente en pos de los Derechos Humanos y por encima de todo, muestra del compromiso de toda una vida entregada en pos de los más altos ideales de paz, justicia social y libertad.
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  • "Si sientes el dolor de los demás como tu dolor, si la injusticia en el cuerpo del oprimido fuere la injusticia que hiere tu propia piel, si la lágrima que cae del rostro desesperado fuere la lágrima que también tú derramas, si el sueño de los desheredados de esta sociedad cruel y sin piedad fuere tu sueño de una tierra prometida, entonces serás un revolucionario, habrás vivido la solidaridad esencial".
  • "Paz en todos los hogares. Paz en la tierra, en los cielos, bajo el mar, sobre los mares." Rafael Alberti.
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